¡Qué cansado está, santidad!
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Un día, Monseñor Álvaro del Portillo, Prelado del Opus Dei, esperaba para ser recibido en audiencia por Juan Pablo. Al oírle llegar, notó que lo hacía arrastrando los pies. El Prelado le comentó:
”¡Que cansado está, Santidad!”.
A lo que el Papa replicó de inmediato: ”Si a estas horas de la noche el Papa no estuviera cansado sería porque hoy no habría cumplido con su deber”