Nunca he estado más cerca de ti
Publicado
- 🕒 1 min read
Catalina había estado sometida a tentaciones impuras extremadamente humillantes y de una violencia inaudita. Pasada la tormenta aparece Nuestro Señor. «¡Señor!, exclama ella, ¿dónde estabais cuando mi corazón estaba atormentado con tantas impurezas?
-Estaba en tu corazón.
-¡Ah, Señor! Vos sois la verdad misma, Y me inclino ante vuestra Majestad. Pero, ¿cómo puedo yo creer que estabais en mi corazón cuando estaba lleno de tan detestables pensamientos?
-Esos pensamientos y esas tentaciones ¿te causaban alegría o tristeza, placer o pena?
-Una gran tristeza y una gran pena.
-Pues sabe, hija mía, que** tú sufrías porque Yo estaba escondido en medio de tu corazón**. Si hubiera estado ausente, esos pensamientos te hubieran penetrado y alegrado, pero mi presencia te los hacía insoportables. Yo obraba en ti, Yo defendía tu corazón contra el enemigo. Nunca he estado más cerca de ti.»